IV
Anteriormente,
se ha estado hablando de la importancia de la academia como el conductor de la
enseñanza de lo periodístico, ahora bien con esto puntualizado, se entrará en
detalle de ciertas reflexiones, análisis y anécdotas que tiene que ver con ser
reportero raso.
Laberintos narrativos
Me
encuentro en frente del café tibio y la lluvia descolgando del marco de la
ventana que avecina avalanchas y noticias de primera mano ante desastres
funestos para los habitantes de las periferias. Y yo aquí en frente del café
que bebo a sorbos al son de un Manuel Serrat
y sus palabras de “caminante no hay comino se hace camino al andar”.
¿Qué más puedo decir ante esto? …
Y
me encuentro a la espera de la palabra que asigne el hacer continúo y sin
desmayos de ninguna naturaleza, mientras hago repaso con mis dedos, en que
plasmo letras de este pensar entre fortalezas y debilidades que me traen a
cavilar de si aún me queda algo por decir y del cómo decirlo para que conmueve,
remueva las entrañas o haga manifiestos de libertad o libre expresión.
Ante
las cadenas de lo incierto que puede ser de aquellos que viven en las
periferias y no saben qué hacer ante lo inevitable. No puedo quedarme aquí y
reflexionar ante mis fortalezas, esas que se amontonan en el borde de la taza
para beber a gusto el café negro, tibio y dulce que viaja por mi boca.
Por
donde se entrevé sensaciones del pasado en que me disponía sin preámbulos o
planificaciones, del escribir unas visiones, unas imágenes, unos pensamientos y
uno que otro sentimiento acorde a veces y desacorde con la realidad inmediata
que en ocasiones he tenido golpeándome en frente de los ojos.
Como
el correr de las noticias que cuentan y recuentan episodios de desastres y
familias consumidas por el abandono, no sé si de Dios o del Estado, yendo y
viendo de un lado a otro con unos cuantos corotos que pudieron salvar. Como yo
que a diario salvo, en lo que soy bueno, esto de decir palabras al son de un
Manuel Serrat que sigue por las ondulaciones del aire.
Estas
esferas de aire en que me hace ver en retrospectiva mi camino ya hecho a punta
de informes y uno que otro dato informativo de lo que no siempre he sido bueno,
eso de hacer noticias.
Ahí
me quedo en esos géneros de lo que no siempre he sido muy bueno, quizá por ese
perfil de mi espíritu en que es más narrativo que periodista. Ante esto, las
fortalezas de ser narrador, fotógrafo, diseñador, me hace verme ante las
debilidades como un adolescente de letras, de ello, se deduce que es de algún
modo mi talón de Aquiles, esos toques de cómo saber hacer una noticia, un
reportaje, y aunque he mejorado en cuestiones de hacer entrevistas, crónicas, perfiles,
aún me falta el de hacer de las noticias algo que realmente tenga consistencia,
exactitud y precisión algo que me ha de faltar con lo mencionado en líneas
anteriores.
Entonces,
me queda aún la inquietud de cómo irme a esta hora para hacer que otros
conozcan lo funesto de los desastres en pleno invierno incontrolable. Mientras
continúo escuchando de fondo a Serrat, indicándome que se hace no se dice.
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