miércoles, 30 de abril de 2014

Laberintos narrativos

IV
Anteriormente, se ha estado hablando de la importancia de la academia como el conductor de la enseñanza de lo periodístico, ahora bien con esto puntualizado, se entrará en detalle de ciertas reflexiones, análisis y anécdotas que tiene que ver con ser reportero raso.

Laberintos narrativos

Me encuentro en frente del café tibio y la lluvia descolgando del marco de la ventana que avecina avalanchas y noticias de primera mano ante desastres funestos para los habitantes de las periferias. Y yo aquí en frente del café que bebo a sorbos al son de un Manuel Serrat  y sus palabras de “caminante no hay comino se hace camino al andar”. ¿Qué más puedo decir ante esto? …

Y me encuentro a la espera de la palabra que asigne el hacer continúo y sin desmayos de ninguna naturaleza, mientras hago repaso con mis dedos, en que plasmo letras de este pensar entre fortalezas y debilidades que me traen a cavilar de si aún me queda algo por decir y del cómo decirlo para que conmueve, remueva las entrañas o haga manifiestos de libertad o libre expresión.

Ante las cadenas de lo incierto que puede ser de aquellos que viven en las periferias y no saben qué hacer ante lo inevitable. No puedo quedarme aquí y reflexionar ante mis fortalezas, esas que se amontonan en el borde de la taza para beber a gusto el café negro, tibio y dulce que viaja por mi boca.

Por donde se entrevé sensaciones del pasado en que me disponía sin preámbulos o planificaciones, del escribir unas visiones, unas imágenes, unos pensamientos y uno que otro sentimiento acorde a veces y desacorde con la realidad inmediata que en ocasiones he tenido golpeándome en frente de los ojos.

Como el correr de las noticias que cuentan y recuentan episodios de desastres y familias consumidas por el abandono, no sé si de Dios o del Estado, yendo y viendo de un lado a otro con unos cuantos corotos que pudieron salvar. Como yo que a diario salvo, en lo que soy bueno, esto de decir palabras al son de un Manuel Serrat que sigue por las ondulaciones del aire.

Estas esferas de aire en que me hace ver en retrospectiva mi camino ya hecho a punta de informes y uno que otro dato informativo de lo que no siempre he sido bueno, eso de hacer noticias.

Ahí me quedo en esos géneros de lo que no siempre he sido muy bueno, quizá por ese perfil de mi espíritu en que es más narrativo que periodista. Ante esto, las fortalezas de ser narrador, fotógrafo, diseñador, me hace verme ante las debilidades como un adolescente de letras, de ello, se deduce que es de algún modo mi talón de Aquiles, esos toques de cómo saber hacer una noticia, un reportaje, y aunque he mejorado en cuestiones de hacer entrevistas, crónicas, perfiles, aún me falta el de hacer de las noticias algo que realmente tenga consistencia, exactitud y precisión algo que me ha de faltar con lo mencionado en líneas anteriores.


Entonces, me queda aún la inquietud de cómo irme a esta hora para hacer que otros conozcan lo funesto de los desastres en pleno invierno incontrolable. Mientras continúo escuchando de fondo a Serrat, indicándome que se hace no se dice.

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