VIII
En este recorrido
de escritura, se ha venido notando análisis de importancia de referente a la
veracidad, a la memoria, a reaccionar y decir lo que es correcto y no. Aquello que
en algún momento dije. Se está en una permanencia de violencia simbólica, en
donde todo aquello que se ve, es natural, la verdad es, le precede una
manipulación, es evidente en lo televisivo, lo político, lo social, e incluso en
lo periodístico. De ahí, el haber expuesto las ideas anteriormente con respecto
a un movimiento netamente antioqueño. Ahora bien, se ha de continuar con el artículo
tipo informe, el cual no fue seleccionado para sextante por cuestiones de políticas
internas que ente caso no he de mencionar, no son pertinentes.
ESTO NO ES NADA
Hace 53 años nació
el movimiento literario el Nadaísmo, pensamiento iconoclasta, con su fundador
un joven de Andes llamado Gonzalo Arango, dispuesto a movilizar las mentes de
los ‘pacatos’, que impusieron sus normas y doctrinas desde la consigna: miedo a
Dios.
El nadaísmo
congregaba gente a su “idea de sacudir los cráneos agusanados de poder y
mercantilismo de la época”, afirma el artista plástico Mario Sánchez. Es de
este modo que los jóvenes de ese momento no estaban de acuerdo con los
atropellos la mojigatería, el hombre-máquina, el abuso de poder. Los Nadaístas
debían manifestarse.
El movimiento
literario, el Nadaísmo, sus orígenes se conforman por el poeta Jorge Gaitán
Durán y revista cultural Mito. También el político, asesinado en el 48 Jorge
Eliecer Gaitán candidato a la República de Colombia.
El contexto
literario de los Nadaístas, se da “en la década de los 50’s cuando el poeta
Jorge Gaitán Durán, oriundo de Cúcuta y que después de viajar a Europa, vuelve
a Colombia y funda la revista cultural Mito con un grupo de poetas llamados los
cuadernicolas”. Afirma el médico general Juan Fernando Uribe, un cercano amigo
de los Nadaístas, quien en entrevista contó a grandes rasgos hechos relevantes
al movimiento. En donde dice además que aquella época estuvo enmarcada de
conflictos entre conservadores y liberales, los católicos y los impíos; dando
unos años sangrientos de intolerancia e incomprensión en las ciudades y campos
de Colombia.
Sin embargo, el
Nadaísmo, viene de dos términos. El uno ‘nada’ es la ausencia de cualquier ser
o cosa. Y por el otro lado esta ‘ismo’
que es sufijo y significa doctrina, sistema o modo. Lo dicho anteriormente,
afirma que el nadaísmo para ser lo que debería se concibe desde postulados del
existencialismo, nihilismo la generación beat.
Fue un caldero de ideas
en pro de desmontar ideas preconcebidas el materialismo, la doctrina católica.
Por tanto sus manifiestos: “primer manifiesto nadaísta”, “manifiesto al
Congreso de Escribanos Católicos”, “manifiesto nadaísta al Homo Sapiens”, “los
puritanos y moralistas de la sociedad burguesa”, por mencionar algunos que
distan de la capacidad de panfletos, poemas; permeados de situaciones de orden
político, social y religioso. Su bandera, entonces era la de hacer crítica al
status quo de la época.
Los nadaísta,
acogieron ideas orientales, ese despojarse lo cuanto es el consumo, el
mercantilismo, las ideas preconcebidas, la recalcitrante mojigatería que cohabitan esta ciudad de
apartamento-dormitorio. Su propuesta entonces era irse en contra de esa época
persuadida en la doble moral, el materialismo, el poder queriendo más poder.
Con una conducta
asumida como normal, bajo los parámetros de lo católico, pues la iglesia quería
y deseaba seguir siendo un príncipe. Entonces entran los Nadaísta a punta de
panfletos con cara de tumba-ídolos. Sin embargo los engranajes del sistema
político, social y religioso de la época, los encaminó a que les iba ser difícil hacer un cambio en
el mundo, este terruño llamado Medellín.
Con el fin de ser
nada más que existencia, un existir que se apagó cuando Gonzalo Arango tuvo el
accidente automovilístico en el 72, en donde perdió la vida.
Es verdad, el
Nadaísmo llegaría a su fin con su gran expositor y panfletista: el profeta. Que
quiso enérgicamente cambiar a una sociedad que solo buscaba mantener las
“buenas costumbres” a costa de un pueblo vendado a punta de leyes y normas con
su rezo dominical.
El nadaísmo debe
surgir, como una propuesta ya no rebelde sino una propuesta que dejó expuesta
Gonzalo Arango.
Un compás
caricaturesco que quiere el dedo en la llaga; por el hecho de una sociedad
“evolucionada” en el individualismo y un hedonismo mal entendido, dentro de una
cultura light. En su corriente lleva una juventud desmotivada intelectualmente,
desde la clase alta. No sucede entonces con la clase popular, estos jóvenes son
más pensativos e inquietos. Así uno vea lo contrario en los medios, ese efecto
del consumismo en la clase media alta. Pero la clase popular es una juventud
que explora, se mueve, se inspira; es una franja de jóvenes que son curiosos.
El nadaísmo sería muy interesante rescatarlo porque continuaría poniendo el
dedo en la llaga.
Por ese tejido de
despojarse de las ideología, diálogos prefabricados. Dando paso desde su
desnudez a construir nuevos advenimientos culturales para crear un hombre
nuevo; justo, digno y creativo.
“Abriría nuevos
interrogantes para salvar el mundo de la anarquía y el caos. Se está viviendo
la cultura del desamor: no me importa quién eres tú, desde que no me afecte a
mí. Es un estoicismo pequeño burgués muy mal entendido”. Palabras menos,
palabras más, me dijo éste hombre Juan Fernando Uribe, un enamorado de los
Beatles y desde luego influenciado por los nadaísta iconoclastas los Nadaísta,
su plástica, su poesía, si se analiza a conciencia, es una poesía caricaturesca
con tintes del maestro Fernando Gonzales, quien afirmó y lo parafraseo: los nadaísta es una
generación que movilizará las conciencias ante tanto “pacato” que hay en
Medellín.
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